Ciberseguridad
Durante años, el ransomware fue el indicador más visible de un incidente crítico. La interrupción operativa era inmediata y el impacto, innegable.
Sin embargo, el panorama actual muestra una transformación estratégica en el comportamiento adversario.
Según el Red Report 2026 de Picus Labs, basado en más de 1.1 millones de archivos maliciosos y 15.5 millones de acciones adversas observadas durante 2025, los atacantes están cambiando su objetivo: ya no buscan impacto inmediato, sino permanencia prolongada.
El uso de técnicas de cifrado para generar impacto directo disminuyó 38% año contra año. Esto no significa que el ransomware haya desaparecido. Significa que el atacante moderno ha descubierto algo más rentable:
El impacto ya no se mide en horas de caída. Se mide en tiempo de residencia (dwell time).
Uno de los hallazgos más relevantes es que la extracción de credenciales desde almacenes de contraseñas aparece en casi una cuarta parte de los ataques observados.
Cuando un atacante obtiene credenciales válidas:
El firewall deja de ser suficiente. La detección basada en firmas pierde eficacia. La identidad se convierte en el verdadero plano de control.
Las técnicas más observadas hoy priorizan:
Incluso algunas variantes de malware analizan el comportamiento del entorno antes de activarse, evitando ejecutarse en ambientes de análisis automatizado.
El silencio ya no es casualidad. Es diseño.
Este cambio obliga a replantear la estrategia de defensa:
El adversario moderno no necesita destruir para ganar. Necesita permanecer el tiempo suficiente.
El ataque más peligroso hoy no es el que bloquea sistemas. Es el que permanece oculto durante meses. Las organizaciones que sigan midiendo su seguridad únicamente por disponibilidad o ausencia de incidentes visibles estarán operando con una falsa sensación de protección.
La pregunta estratégica ya no es si podemos detener el ransomware. Es si tenemos la visibilidad, inteligencia y control para detectar al adversario antes de que convierta su residencia en impacto.
En BQuantum entendemos que la seguridad moderna no se trata solo de prevención, sino de anticipación y detección avanzada en entornos cada vez más híbridos y distribuidos.






